Fentanilo, la droga zombi: epidemia silenciosa

El fentanilo es un opioide sintético utilizado en medicina como anestésico y analgésico. Su potencia es 100 veces mayor que la morfina y 50 veces más fuerte que la heroína, lo que lo convierte en un fármaco altamente efectivo para tratar dolores intensos en pacientes con cáncer o sometidos a cirugías severas.
Sin embargo, su uso fuera del ámbito médico ha generado una crisis de salud pública, especialmente en Estados Unidos, donde el consumo descontrolado de fentanilo ha disparado las muertes por sobredosis en los últimos años.
Modos de consumo y efectos en el organismo
Esta droga puede encontrarse en diversas presentaciones, tanto legales como ilegales. Se consume de varias formas, siendo las principales:
- Vía oral: en pastillas o tabletas.
- Inhalado o fumado: en polvo o combinado con otras drogas.
- Vía transdérmica: mediante parches de liberación prolongada.
- Vía intravenosa o intramuscular: inyectado en vena o en músculo.
Efectos inmediatos
Al igual que otros opioides, el fentanilo genera sensaciones de:
- Relajación y falso bienestar.
- Alivio del dolor.
- Somnolencia y sedación.
Pero también puede provocar mareos, confusión, náuseas, vómitos y depresión respiratoria. Esta última es la más peligrosa y responsable de la mayoría de las muertes por sobredosis.
El problema principal del fentanilo es que su margen entre la dosis terapéutica y la dosis letal es muy estrecho, lo que aumenta exponencialmente el riesgo de sobredosis.
La crisis del fentanilo: un problema fuera de control
En las últimas décadas, el uso indebido de opioides ha escalado a niveles alarmantes, particularmente en Estados Unidos. El problema comenzó con la prescripción masiva de analgésicos como la oxicodona y la hidrocodona en los años 90, lo que llevó a miles de personas a la adicción. Cuando estas sustancias se volvieron más difíciles de conseguir, muchos consumidores recurrieron a la heroína y, posteriormente, al fentanilo.

Los datos son contundentes:
- En 2022, más de 106.000 personas murieron por sobredosis de drogas en EE.UU., de las cuales más de 70.000 fallecieron por fentanilo.
- Se estima que 150 personas mueren cada día en EE.UU. por sobredosis de este opioide.
- Las muertes relacionadas con fentanilo han superado las de las guerras de Vietnam, Irak y Afganistán juntas.
El fentanilo en el narcotráfico
Gran parte del fentanilo que circula ilegalmente proviene de laboratorios clandestinos en México, donde los cárteles lo fabrican utilizando precursores químicos provenientes de China. Este opioide se introduce en EE.UU. mezclado con otras drogas como heroína, cocaína o metanfetamina, lo que incrementa aún más su letalidad.
El fentanilo y la imagen del «zombi»
El consumo prolongado de fentanilo genera efectos devastadores en el organismo. Los consumidores suelen describirse como «muertos vivientes» debido a síntomas como:
- Somnolencia extrema y falta de coordinación.
- Pérdida de peso severa y aspecto demacrado.
- Labios y uñas azuladas por la falta de oxígeno.
- Desconexión con la realidad, reflejada en miradas vacías y movimientos erráticos.
La combinación de su potencia adictiva y su efecto devastador ha hecho que el fentanilo se convierta en una de las drogas más temidas de la actualidad.

Diferencias entre la crisis en EE.UU. y otros países
Mientras que en Estados Unidos el fentanilo ha causado una epidemia de adicción y muertes, en Europa su impacto ha sido más limitado debido a una regulación más estricta en la prescripción de opioides.
En España, por ejemplo, aunque el uso de fentanilo en tratamientos médicos ha aumentado, no se ha detectado una crisis de consumo ilegal como en Norteamérica.
No obstante, algunos países latinoamericanos, como México y Argentina, han comenzado a notar un aumento en el tráfico y consumo de fentanilo, lo que ha puesto en alerta a las autoridades.
¿Se puede revertir la crisis del fentanilo?
Dada la magnitud del problema, gobiernos y organismos internacionales han tomado medidas para frenar la propagación del fentanilo. Algunas de las estrategias más importantes incluyen:
- Mayor regulación en la prescripción de opioides para evitar su abuso.
- Distribución de naloxona, un medicamento capaz de revertir los efectos de una sobredosis.
- Campañas de concienciación sobre los peligros del fentanilo.
- Mayor control fronterizo y lucha contra los cárteles que trafican esta sustancia.
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