Futuros policías

Decodificando la entrevista para ser policía nacional: 00 – ¡Vamos a perderle el miedo!

Voy a confesarte algo que, de entrada, puede sonar a fanfarronería: de todas las pruebas de la oposición, la entrevista personal fue la que yo afronté con mayor calma y seguridad.

No tuve miedo, ni ansiedad, ni esa sensación de juicio final que suelen experimentar muchos compañeros/as. Saludé, contesté y salí de la sala con la misma tranquilidad con la que había entrado.

Pero no te equivoques. No soy ningún fenómeno. La teoría de la compensación me hizo vivir como un calvario otras pruebas que para la mayoría eran un mero trámite.

No obstante, aquella extraña serenidad mía ante la que, para la mayoría de los opositores, es el ogro de las pruebas, me generó después una cierta obsesión. Me preguntaba por qué yo me encontré cómodo donde otros se sentían expuestos y vulnerables (y viceversa).

Así que comencé a estudiar e indagar en todo lo que rodeaba a la temida entrevista personal pero, sobre todo, comencé a escuchar.

He patrullado con muchos compañeros en prácticas con los que, además de afrontar y solventar sus primeras intervenciones, he podido charlar sobre su camino y proceso. Y, por otro lado, el blog y los libros me han conectado con un número incontable de opositores como tú.

Cada historia de un suspenso, cada duda o cada error confesado eran una pieza más del puzle. Me contaban los que fueron sus miedos, sus bloqueos, las preguntas que les hicieron, las respuestas que ellos dieron y las que desearían haber dado.

Una mina de oro para alguien, como yo, ávido de información al respecto.

Qué vas a encontrar aquí

Esta serie de artículos es el resultado de ese largo proceso de investigación. Pero, que te quede claro desde el inicio: no estás ante un manual de trucos infalibles ni respuestas mágicas.

El objetivo es mucho más ambicioso: VAMOS A DESGRANAR LA ENTREVISTA. La abriremos en canal, como si de una autopsia se tratase, y veremos cómo funciona por dentro.

Lo que pretendo es, humildemente, ayudarte a que entiendas la lógica que hay detrás de cada pregunta, de cada silencio, de cada gesto que te hagan…

El miedo que puedes sentir ahora nace de la niebla, de no saber a qué te enfrentas. Nace de los rumores de internet y de los consejos contradictorios. La única forma de disipar esa niebla es con la luz del conocimiento.

No te dictaré lo que debes decir. Nada más lejos. Mi labor consiste en darte el mapa del laberinto. Porque entender cómo está construido es la única forma de encontrar siempre la salida.

En los próximos artículos, vamos a despiezarlo todo. Veremos cómo te analizan meses antes de que pises el despacho. Desmontaremos el test de personalidad y entenderemos por qué querer parecer perfecto es un suicidio.

Hablaremos de lo que tu cuerpo grita por ti sin que te des cuenta. Analizaremos por qué te preguntan lo que te preguntan y qué buscan de verdad en tus respuestas.

Veremos los prejuicios que los entrevistadores puede tener de ti sólo por tu edad. Y analizaremos la lógica que se esconde detrás de los supuestos prácticos que no buscan respuestas de manual, sino personas con sentido común.

¿Empezamos? Pues… ¡adelante!

Y tú, ¿qué opinas?

Si quieres dar tu opinión o hacer algún aporte sobre las cuestiones que trata esta entrada, te leo en el apartado de comentarios y te invito a que compartas el artículo. ¡Gracias! 🙂

Javier del Molino

Crecí en el barrio de Pizarrales (Salamanca), lugar de nacimiento de un famoso delincuente: «el Lute». Pero yo elegí el otro bando. Por eso hoy escribo sin pretensiones de fama ni fortuna, pero con conocimiento de causa, sobre el bien y el mal, sobre policías y ladrones, sobre criminología y criminales…

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